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La crianza cristiana no es una tarea fácil

La crianza de los hijos no es un trabajo fácil para la mayoría de las parejas. Especialmente criar niños temerosos de Dios no es una tarea fácil. La ley fundamental fundamental comienza con los propios padres. Existen diferentes facetas de la paternidad que pueden considerarse como paternidad sustitutiva. Lo más importante en este tipo de paternidad es si los niños abrazan los valores cristianos o se apartan de ellos.

Entonces, ¿cómo se distingue entre la crianza cristiana y el método secular de crianza? La mayoría de las personas ven la crianza de los hijos como simplemente brindar a los niños las necesidades básicas, por ejemplo, comida, un lugar para vivir, ropa y educación, pero la verdad es que esto es más de eso. Crianza cristiana significa referirse a las enseñanzas bíblicas para guiar a nuestros hijos o, en general, usar las Escrituras como medio de corrección de malos comportamientos. En tal crianza, los niños temerán que los encuentren equivocados por temor a ser castigados.

¿Qué habla la Biblia sobre la paternidad? En el libro de Juan 17:26 la Biblia trata de explicar que una de las razones por las que Jesús vino a este planeta fue para demostrarnos cómo se veía el corazón de su padre. Entonces, la crianza cristiana significa cuidar de los niños, tal como Dios siempre nos está haciendo.

Dios nunca nos quita su gracia solo porque hemos probado ser débiles. En algunos casos, la gracia se malinterpreta debido al hecho de que habla de mostrar gracia a los niños incluso cuando nos han ofendido. Sin duda, esto es algo difícil para nosotros, los padres, pero al saber que el Señor hace lo mismo por nosotros, nos anima a corresponder lo mismo a nuestros hijos.

Es evidente que hemos puesto grandes esperanzas en nuestros hijos y esperamos mucho de ellos, lo que nos hace sentir frustrados cuando se comportan en contraste con lo que esperamos de ellos. La verdad es que lo mismo le sucede a nuestro padre celestial cuando hacemos cosas de las enseñanzas terrenales, no de lo que él nos enseña. Teniendo esto en cuenta, entenderemos cómodamente a nuestros hijos incluso cuando se desvíen.

Sin duda, la disciplina es uno de los pilares importantes de la vida cristiana. Dios siempre nos disciplina cuando nos equivocamos. En contraste, esto significa castigar principalmente a nuestros hijos. Sin embargo, en griego, la palabra disciplina significa que se trata de un proceso de corrección de los malhechores para enseñarles buenos comportamientos, por lo tanto más de enseñar que de dar un duro castigo a nuestros hijos. La razón por la que Dios da castigos es para eliminar esas creencias de nuestra mente que lo llevarán a uno a comportarse incorrectamente.

Es fundamental saber que, si corregimos a nuestros hijos a diario y los castigamos cuando se equivocan, acabarán comportándose como nosotros. Esto se debe a que los niños nos ven como modelos a seguir.

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